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Germán Campos: “Cuando llegué al Celta tenía muy presente de dónde venía y lo que conllevaba”

Germás Campos el primero de pié por la izquierda en un partido con el RC Celta de Vigo.

Repasamos la trayectoria futbolística de uno de los jugadores con más proyección que tuvo el fútbol estradense. Nos cuenta que ahora está dando la asignatura de Análisis, anteriormente conocida como Técnica, en la Escuela de Gallega de Entrenadores en la Delegación de Lugo, ciudad en la que se quedó a vivir tras jugar 5 años en el CD Lugo. Y que está abierta la posibilidad, si su situación laboral lo permite, de poder empezar a entrenar otra vez.

Inicios en el Callobre

Empecé con 8 años, aún estábamos en Rubín, yo de aquella aún no tenía edad para jugar en alevines pero como iba con mi primo, Daniel Torres, que era dos años mayor que yo, y que fue el que me convenció para ir a jugar con él.

Jugué cuatro años en categoría alevin, y después continué en las diferentes categorías hasta que a los 16 años me fui al Celta de Vigo. En aquella época lo que me gustaba era jugar, iba encantado a entrenar y a jugar y no me preocupaba si iba con un equipo o con el otro, iba a la hora que me mandaban, jubaba y tan contento.

Germán con el brazalete de capitán en el Callobre infantil 1991/1992

En alevines alternaba alevines e infantiles, en infantiles alternaba infantiles y cadetes y en cadetes alternaba con el juvenil, y después ya continué mi carrera en Vigo a partir del primer año de juvenil.

El salto del Callobre al Celta de Vigo

Cuando yo llego a Vigo el cambio fue brutal en todos los sentidos. Paso de vivir en un pueblo pequeño a vivir en una gran ciudad, vivir sólo, jugar en un equipo que era filial de un equipo de Primera División con lo que eso conllevaba, mucha más atención, material, campo de entrenamiento, un grupo muchísimo más amplio. El Callobre era un equipo muy humilde, que en aquella época era un club que trabajaba mucho, desde los entrenadores a los directivos tenían que buscarse mucho la vida para conseguir material para todos y había que compartirlo y era lo que había, e ibas de buena gana a entrenar porque era lo que te gustaba. Y llegas a Vigo y había un balón para cada uno, un peto para cada uno, te daban material deportivo, botas, chándal, camiseta para entrenar, te ayudaban con los desplazamientos. No te faltaba absolutamente de nada. El cambio fue brutal.

Yo lo recuerdo como una experiencia muy bonita y muy buena, como una época de mi vida que la tendré siempre muy presente, pero también tenía muy presente de dónde venía y lo que aquello conllevaba. El pasar de un equipo muy humilde a tenerlo todo, te hacía valorar muchísimo las cosas, y la verdad es que la experiencia fue impresionante y la recuerdo con mucho cariño.

Problemas de salud que se acentuaron en el Celta

Mis problemas empezaron desde muy pequeño, lo que pasa es que no era consciente de ello. Estando en Callobre tuviera varias crisis, y ya empezara con un seguimiento cardiológico, estaba intentando solucionarlo, pero eran muy esporádicas. Cuando voy para el Celta los entrenamientos son más intensos, más continuos, voy progresando en mi carrera y cuando llego a los 18 años en División de Honor juvenil, una categoría muy exigente y recuerdo que ya tuviera un par de crisis grandes, la Mutua estaba al tanto de todo, y sabiendo que era lo que realmente tenía, me dijeron que me operaba o ya no podía seguir jugando al fútbol.

Era un problema médico de corazón, que tuve la suerte de atajar a tiempo y corregir, perdí los 3 o 4 últimos meses de competición en mi último año de juvenil.

Germán en la formación titular con el Celta B en la promoción de ascenso a Segunda B.

En el primer año con el filial, empecé con todo el grupo y sin ningún problema y con el alta médica. No me afectó en mi proyección futbolística, aunque fue en un momento que fuera en el último año de juveniles, empezara muy bien la temporada, ya jugara con el filial en 2 o 3 partidos, y me encontraba la verdad en un momento muy bueno de mi carrera.

Después de estar 3 o 4 meses parado empecé con un entrenamiento progresivo, a ver cómo iba evolucionando, todo fue perfectamente hasta que me dieron el alta, y empecé la temporada siguiente con el grupo y sin ningún problema.

Nombrado mejor jugador del Torneo Cidade de Vigo juvenil

Fuera en agosto, un torneo en el que estaban FC Barcelona, PSV Eindhoven y Benfica. Fue el año que empecé muy bien y que me acabaron operando. Eliminamos en semifinales al Barcelona y le ganamos la final al PSV y me nombraran a mi el mejor jugador del torneo, fue una sorpresa

Como curiosidad, cuando acabó el partido contra el Barcelona fui directo al hospital porque tenía una taquicardia que no me paraba y al día siguiente tenía que volver a jugar. Salí del hospital, me fui para casa y al día siguiente jugué contra el PSV. Cosas que me pasaban con el problema que tenía y que afortunadamente pude solucionar más adelante.

Debut con el primer equipo en un amistoso en Pontevedra

Fuimos varios jugadores del filial a jugar un torneo contra el Pontevedra en Pasarón, que estaba a reventar, el entrenador era Víctor Fernández y recuerdo que en aquel equipo había gente como Pinto, Vagner, Catanha, Giovanella, gente referente y la verdad que otra experiencia más que guardas. La foto la tengo guardada aquí como oro en paño.

Ofertas para salir del Celta. ¿Por qué te vas del Celta? ¿Qué te faltó para poder llegar y consolidarte en el primer equipo?

Hasta mi último año en el filial no tuve ofertas. Ese último año que acabé marchándome para Canarias. Pero hasta ese año yo estaba centrado en jugar.

Mi último año en el Celta terminó muy bien, ascendimos a Segunda B. Llevaba 3 años en el filial, intentando las 3 el ascenso a Segunda B y justamente fuimos a ascender el años que yo terminaba. Hoy lo veo con una perspectiva diferente. El haber marchado del Celta en esa época me hizo bastante daño deportivamente hablando, porque de haber jugado en el filial en Segunda B, hubiese podido jugar en más equipos o incluso más arriba, porque jugar en un filial en Segunda B te abre muchísimas puertas. De hecho muchos de mis compañeros acabaron en Segunda División, alguno en Primera, pero las circunstancias quisieron que yo ese año acabase contrato. El Celta no tenía claro seguir conmigo, yo después de tantos años quería ver otras cosas, te llegaban ofertas, era una época difícil.

Llegar al primer equipo en aquella época era muy difícil. Fue la época buena del Celta, siempre luchando en puestos de UEFA, e incluso de Champions. Poco después de irme yo el Celta descendió el año que jugó la Champions, y era una época en la que era muy difícil que un jugador del filial saltara al primer equipo, más allá de algún partido o algún entrenamiento esporádico. Además el primer equipo era una plantilla muy amplia, no le hacía falta prácticamente un jugador del filial, era un salto muy grande y complicado por la no necesidad de jugadores.

Coincidió que después de ascender a Segunda B el filial, el primer equipo descendió poco después a Segunda División y muchos de mi quinta acabaron en ese equipo de Segunda que depués acabó ascendiendo otra vez a Primera.

Ahora visto desde otra perspectiva, a mi me hizo un poco de daño el no poder disfrutar de una Segunda B en un equipo como el Celta, pero las carreras y las decisiones se toman como vienen y eso a toro pasado era muy fácil decirlo. Yo no me quejo de las decisiones que tomé, de mi carrera deportiva y estoy muy orgulloso.

¿Por qué el Vecindario?

Tenía también una oferta de un equipo de la Segunda División portuguesa, en aquella época el fútbol portugués no estaba tan bien visto, incluso tuviera conversaciones con el Compostela que no llegaran a materializarse. El Compostela acababa de descender a Segunda División B, y la oferta más concreta en ese momento fuera la del Vecindario, dos excompañeros míos del Celta también iban para allí y me decidí y fue una experiencia nueva más que tocó vivir y muy contento. No recuerdo cuál fue la decisión o el detonante de ir para allí, pero en aquel momento fue una buena decisión, económicamente era muy bueno y era un cambio grande en ir para un sitio como Canarias con 22 años que tenía, pero decidí ir y salió todo bien.

Fichaje fallido por el Granada y vuelta a Galicia para jugar en el Lalín

Ese año que paso en Canarias el equipo desciende, me querían renovar igual, pero para jugar en Tercera División siempre dije que me quedaba en Galicia, que si no era para mejorar que no me marchaba. Y surgió lo del Granada, pero salió mal. Era otra oportunidad, crecía un poco como futbolista, era un histórico que jugaba en un estadio como Los Cármenes, tenían una infraestructura muy buena, pero económicamente no estaba todo lo bien que se necesitaba en ese momento y la aventura duró un mes. Un mes que fuimos a hacer la pretemporada fuera, estuvimos un mes en Granada y al final nada, descendió por impagos y me tuve que volver para Galicia.

Foto de equipo del CD Lalín, club en el que militó dos años, el primero por la izquierda en la segunda fila.

La pretemporada estaba muy avanzada, quedaban pocas semanas para empezar la liga, yo quería empezar a jugar y surgió lo de Lalín y me fui para allí. Fueron dos años deportivamente muy buenos, personalmente también, hicimos dos quintos puestos con un equipo muy competitivo. Económicamente tampoco era nada del otro mundo y fuimos capaces de competir con los mejores de la categoría. Por poca cosa no fuimos capaces de meternos en la fase de ascenso y fue la nota agridulce de las dos temporadas, pero deportivamente aprendí muchísimo y me valieron para dar el salto a un equipo como el Lugo.

Fichaje por el CD Lugo y oferta del Cerceda.

Una vez que acabo el segundo año en Lalín, se sabía que iba a haber problemas económicos, las cosas no estaban muy claras. Y en ese momento me surgen dos ofertas, me surge la del Lugo y la del Cerceda. El Cerceda era un equipo que luchaba siempre por quedar campeón, con los mejores jugadores de la categoría, un equipo con mucho presupuesto, una estructura buena, con un campo y unas instalaciones estupendas, y después de meditarlo mucho me decanté por venir a Lugo.

Era un equipo que descendiera de Segunda B hacía dos años, que tenía muchos problemas económicos, cambiaran toda la directiva, bueno, cambió por completo. Era una incertidumbre venir para aquí pero bueno, me decanté por ellos un poco por la historia, porque vine aquí a hablar con ellos y lo que vi y lo que me contaron me convenció y a día de hoy puedo decir que acerté con la decisión.

Germán en una acción durante un partido en su etapa en el CD Lugo.

Estuve 5 años, los dos primeros en Tercera, el segundo año ascendimos a Segunda B y jugué tres temporadas en Segunda B en Lugo. Cada año la verdad es que era mejor al anterior y hasta el 2009 que fue mi última temporada con 30 años y otra etapa que llevaré siempre en el corazón por todo lo que sucedió aquí y lo que me encontré y lo que dejé por el camino.

Te vas al Rácing Villalbés a jugar a Tercera

Mi último año en Lugo no fue deportivamente el mejor, hubiera bastantes cambios con respecto a la anterior, que casi nos metemos en fase de ascenso. Nos costó un poco arrancar y la temporada no fue todo lo buena que me hubiese gustado deportivamente. Acababa contrato y hubo una serie de problemas en el club que hicieron que tuviera que marcharme. Y ya con una edad y una familia montada, no me apetecía moverme mucho y buscarme la vida en épocas en las que el fútbol estaba pasando un mal momento, muchos equipos con impagos.

Germán el segundo por la izquierda de pié en una foto previa a un partido del Racing Villalbés.

Desde Villalba se interesaron mucho, me ayudaron a buscar trabajo, todo eso ayudó y tenía la facilidad de estar en casa, empezar a trabajar, con una familia. Era un escalón más abajo pero fuimos capaces de competir con los mejores y el segundo año jugar una fase de ascenso a Segunda B. Fue un año en el que teníamos muy buen equipo.

El final de tu carrera fue en Ribadeo ¿cómo acabas jugando allí?

Después de mi segunda temporada en Villalba a mi ya se me hacía un poco cuesta arriba, tenía un niño, trabajar, entrenar, compatibilizar trabajo, familia y fútbol ya empieza a costar, ya tenía una edad, 32 años, al cuerpo ya le cuesta y decidí bajar un peldaño porque la Tercera se me hacía mucho.

Por medio de excompañeros surge la posibilidad de ir a Ribadeo, dónde había mucha gente conocida, aunque era un viaje largo desde Lugo, 118 km, tres días a la semana. Te lo planteas, allí me dan todas las facilidades del mundo, equipo recién ascendido en Preferente, que lo iba a pasar mal. Me convencieron y otra decisión muy acertada que tomé. Ahora lo veo y a quién se lo cuente igual dice que estoy loco, 3 días a entrenar y otro al partido con lo que era la carretera, pero cuando te metes en ello no lo piensas, vas con más compañeros, el viaje se te hace de diferente manera y fueron 3 años futbolísticos muy buenos, cada año mejor y en el último fuimos capaces de ascender a Tercera División.

Germán en el centro de la imagen tras proclamarse campeón de liga con el Ribadeo.

Un equipo muy limitado deportiva y económicamente, también en el ámbito social y en instalaciones e infraestructura, no es muy creíble que ese equipo estuviese en Tercera División, pero se consiguió con un gran equipo humano, con un gran grupo técnico y pudo disfrutarse la Tercera División durante dos años.

Después de ese ascenso cuelgas las botas y pasas a ser segundo entrenador

Yo esa temporada en la que se preveía que ya podíamos ascender, lo teníamos casi al alcance de la mano. En marzo o abril le llevábamos cerca de 12 puntos al tercero, llevando una regularidad muy buena, en casa no perdiéramos un partido. Todo hacía indicar que o lo hacíamos muy mal y perdíamos todo lo que quedaba, faltando 10 o 12 partidos hasta el final, o todo hacía indicar que íbamos a conseguir el ascenso.

Cada día lo tenía más claro, para Tercera no me encontraba en condiciones, el hecho de trabajar, tanto desplazamiento, en Tercera tendría que entrenar más, cosa que no podía, con 35 años el cuerpo sufría mucho más y era consciente que para Tercera a mi ya se me terminaba.

Cuando se acabó la temporada y conseguimos el ascenso, el entrenador se puso en contacto conmigo y me preguntó si quería seguir jugando o qué quería hacer. Yo le comuniqué mi decisión, que ya hacía meses que tenía tomada y me dió la posibilidad de meterme en el cuerpo técnico con él, cosa que en aquel momento acepté. Otra decisión buena que tomé en mi vida, fueron dos años muy buenos donde la experiencia es total, puesto que pasas de estar en el campo a estar en el banquillo y ves cosas que no se ven cuando eres jugador.

El entrenador hace de parapeto. Todo la suciedad que hay en el mundo del fútbol, toda la suciedad que hay, al futbolista no le llega puesto que lo para el entrenador. Es una experiencia que es muy gratificante y que llena mucho, aunque también fue muy estresante.

El segundo año, en diciembre, al entrenador le surgió una oportunidad laboral y me ofrecieron a mi ser el entrenador, pero debido a la vida personal y al trabajo, a mi se me hacía mucho y mi mujer estaba embarazada e íbamos a ser padres en marzo, y no podía estar a tope en ningún equipo. Les dije que les ayudaba en lo que hiciese falta pero no podía hacerme cargo del equipo al 100%. Si fichaban a un entrenador y traía a sus ayudantes no tenía ningún problema en irme, si quería que siguiese como segundo entrenador tampoco había problema. Tanto el segundo entrenador como yo nos pusimos a disposición del club. Ficharon a Fiz, porque tenían buenas referencias de él todos y creíamos que era la mejor opción y también fue una decisión acertada. Tengo muy buena relación con él. El año siguiente quería que continuase de segundo entrenador, pero después de tantos años y con una niña recién nacida necesitaba un descanso y despejar la mente.

Desde esa no volví a entrenar y ahora me apetece un poco, pero las circunstancias tampoco se dan.

¿Qué entrenadores te marcaron y qué aprendiste de ellos?

Realmente aunque es un tópico, no me quedaría con un sólo entrenador. De cada entrenador sacas una cosa diferente. Cada entrenador es una persona diferente, con una experiencia diferente, a ti no te va igual con todos los entrenadores pero de todos sacas algo, tanto en lo positivo como en lo negativo, que te va a valer tanto en la vida deportiva como en la personal, que vas a poder aprovechar.

A lo mejor, podía decirte que en mis inicios, en mi primera etapa en el filial con Milo Abelleira fue un entrenador con el que aprendí muchísimo, vienes de estar en edad juvenil a pasar a luchar con hombres, gente mayor, y tú estás muy verde y nos ayudó muchísimo a poder competir con esa gente.

Otro entrenador al que estoy muy agradecido de mi época en Lalín, es Acevedo. Un entrenador con el que aprendí muchísimo y que me hizo crecer como futbolista y como persona, y le estoy muy agradecido.

Y en Lugo otro entrenador que no se conocía como era Juan Fidalgo, un entrenador muy joven que venía de Canarias, que nadie lo conocía y la verdad que fue otro entrenador que te hacía ver las cosas y que nos enseñó creo que a todos muchísimo, a ver el fútbol desde otra perspectiva, y son cosas que van quedando.

Y con el resto siempre sacas algo, con Ballesta, un entrenador que tuvo muchísima experiencia en su trayectoria. Fonsi Valverde un entrenador con el que inicié mi etapa en Vigo y con el que concluí mi etapa en Lugo. De todos los entrenadores sacas algo.

¿Cómo jugador qué esperabas de un entrenador?

Como jugador realmente no esperaba nada, te hacías a lo mejor una idea en la cabeza de qué tipo de fútbol podía desarrollar en el campo. Yo tenía como futbolista unas características y cada vez que había un cambio de entrenador o ibas para un equipo nuevo, repasaba la trayectoria del entrenador para saber qué era lo que te ibas a encontrar y cómo era su idea futbolística. No en todos lo sitios se compite de la misma manera, ni se juega el mismo fútbol, a unos le gusta jugar un ataque más combinado a otros repliegue y salir a la contra, y eso como futbolista lo piensas y piensas si te puedes amoldar a este tipo de fútbol.

Después al no conocer a los entrenadores tampoco puedes preguntarte muchas cosas. Puedes preguntar cómo es, el trato personal con los futbolistas, pero bueno eso hasta que estabas con el entrenador en el día a día tampoco puedes sacar muchas conclusiones.

Yo tampoco pensaba mucho cómo era el entrenado o lo que me iba a encontrar. Yo cuando iba a un club lo primero que veía era la seriedad que había dentro. Gracias a dios tengo que decir que siempre elegí bien, nunca dejaron de pagarme en ningún lado, siempre me trataron estupendamente y a día de hoy puedo decir que guardo una gran relación con todos los clubs en los que jugué, tanto con la directiva como con los entrenadores, con los que tuve.

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