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Enfermedades tiempo-dependientes en Urgencias con Pablo Sarasquete

Pablo Sarasquete en las Urgencias del CHUS.

Hablamos con el médico de urgencias Pablo Sarasquete, sobre las enfermedades tiempo-dependientes.

¿Qué son las enfermedades tiempo-dependientes?

Bajo la denominación de enfermedades tiempo-dependientes, englobamos una serie de patologías, en las que el retraso en descubrir los síntomas por parte del paciente, y especialmente, el retraso al realizar la consulta así como el diagnòstico tardío por parte del médico, hace que aumenten las secuelas o que incluso haya un desenlace fatal.

Para los médicos de Urgencias son consideradas una emergencia y debemos hacer énfasis en su reconocimiento precoz así como en un tratamiento correcto.

Relacionado con la enfermedad tiempo dependiente me gustaría hacer especial énfasis en el reconocimiento a nivel extrahospitalario, por parte de la población general de la situación de parada cardiorrespiratoria (PCR) El aprendizaje y entrenamiento de la población en la identificación precoz de ésta así como en la realización de una RCP de calidad con una cadena de supervivencia adecuada, hacen que las posibilidades de recuperación aumenten exponencialmente.

De esta manera la RCP se convierte en una situación tiempo-dependiente a la que tenemos que intentar poner solución lo antes posible.

Está demostrado que por cada minuto que perdemos de tiempo en realizar una RCP disminuye la supervivencia un 10%.

¿Cuáles son las enfermedades tiempo-dependientes?

Actualmente en nuestro ámbito sanitario , refiriéndonos a las enfermedades tiempo dependientes tenemos 3 códigos (Ictus, Infarto, Sepsis). Bajo la denominación de “código” entendemos una serie de acontecimientos coordinados en el tiempo, con los recursos humanos necesarios que nos permite la rápida identificación, notificación y traslado de los pacientes al cenrto de referencia para administrar un tratamiento definitivo.

Probablemente los más conocidos sean el código Ictus y el código infarto (Progaliam) .

Hay otros dos que pueden pasar más desapercibidos.

Por un lado el código sepsis. Como sepsis entendemos una disfunción de un órgano o de varios órganos del cuerpo provocada por un agente infeccioso, por una infección aguda que si no le ponemos remedio, que si no empezamos un tratamiento adecuado , las posibilidades de tener una mortalidad debido a este proceso aumentan de forma exponencial.

Otra patología que actualmente no está clasificada como código pero si es interesante a tener en cuenta sería el politraumatismo.

Cualquier traumatismo, normalmente alta energía, que sufre una persona que puede poner en riesgo su vida en los próximos minutos u horas, en el caso de que no haya un tratamiento adecuado.

Por decirlo así, una fractura de una muñeca es un traumatismo, pero eso no mata a nadie.

Un politraumatismo, a lo mejor un accidente de tráfico, un traumatismo abdominal en el que pueda haber desde una rotura de un bazo, a una fractura de pelvis, eso si que es una situación que amenaza potencialmente la vida del paciente, algo que hay que tener en cuenta e implica tomar las decisiones terapéuticas adecuadas.

Ese paciente, desde la primera valoración en el punto, dónde se valora por el personal de emergencias o personal de urgencias extrahospitalaria, hasta que llega a una cama hospitalaria o de una unidad de intensivos, tiene que ser sistematizado de una forma, de una forma correcta y en el mínimo tiempo posible. Hay una serie de pasos que no nos podemos saltar, si queremos llegar al hospital con garantías..

Intentaremos explicar brevemente como funciona en la práctica

Se supone que debe haber un alertante que notifica lo antes posible. Se pone en contacto con un médico o bien con el 061, y desde ahí, los códigos lo que buscan es que todas las personas, todos los estamentos sanitarios implicados en este caso en atención al paciente, estén coordinados y el paciente llegue lo antes posible al hospital donde se le va a aportar el tratamiento definitivo. Tenemos que tener un equilibrio entre que llegue lo antes posible y que llegue lo mejor posible.

No vale de nada trasladarlo si va a llegar muerto, y tampoco vale de nada perder el tiempo en actuaciones innecesarias si cuando llega el paciente llega al hospital las secuelas ya son irreversibles.

¿Cuáles son los códigos por los que os guiáis?

Volviendo sobre lo que expliqué en el apartado anterior, si una persona está en su casa y ve que un familiar o conocido no habla bien, que deja de mover una mano o que dice que pierde la visión. Esa persona lo que debe hacer es llamar al 061, el 061 lo interroga rápidamente, identifica la sospecha de Código ICTUS, se le da un transporte sanitario preferiblemente medicalizado, que lo tiene que llevar lo antes posible al hospital donde se le va a dar el tratamiento definitivo.

Después el 061 ya nos avisa a los médicos de Urgencias, y nosotros nos coordinamos con los neurólogos y con radiología para hacer la prueba de imagen, que suele ser un TAC, lo antes posible y para que nada más llegar al hospital, el paciente vaya a la sala del TAC, se lo haga y después se le aplique el tratamiento indicado, en función de los casos.

Con el dolor torácico, con el infarto agudo de miocardio, funciona un poquito parecido, sólo que en este caso el final del paciente es la sala de Hemodinámica, para hacerle un cateterismo.

¿Cuáles son los objetivos que os marcáis según el diagnóstico?

El objetivo fundamental es identificar el problema lo antes posible, saber que se trata de una emergencia médica con compromiso vital.

Debemos atenderla en el menor tiempo posible, que las secuelas con las que el paciente se quede con las menos posibles, después de que se le aplicó el tratamiento definitivo.

Lo más importante es parar esa enfermedad lo antes posible.

En el Código ICTUS es abrir la arteria cerebral que está cerrada y que provoca la clínica neurológica y en el corazón, abrir la arteria que se considera que está obstruída y nos provoca el dolor, la muerte del tejido cardíaco, arritmias, etc. etc.

Los objetivos principales son primero, salvar al mayor número de personas y después, con las menos consecuencias posibles.

¿Cuánto aumenta el índice de mortalidad según los minutos que se tarden en en reaccionar?

En relación a los códigos de los que hablamos anteriormente no dispongo de los datos, pero me gustaría incidir, y creo que es lo realmente importante cuando trasladamos un mensaje para la población general que, si nos encontramos con un paciente se desmaya y nos planteamos realizar RCP o esperar, si te puedo decir claramente que no hacer una RCP en 5 o 6 minutos ensombrece muchísimo la posibilidad de conseguir recuperar al paciente, algo que ya comentamos durante la entrevista.

Me gustaría incidir y mostrar mi absoluto convencimiento que lo que realmente puede salvar vidas es la detección temprana de los síntomas y para eso tenemos que entrenar a la población en ello y realizar campañas para la enseñanza de las maniobras de RCP básica de forma generalizada.

¿Y el ratio de mortalidad total por cada una de esas patologías?

La tasa de mortalidad a nivel nacional en relación con eventos cardiovasculares en los que englobaríamos el ictus y el infarto así como en casos de sepsis se encuentran alrededor del 30%.

Más que centrarnos en el valor real del porcentaje interesa ver que un número importante de pacientes afectados mueren por estas patologías y que ahí es donde entre todos debemos incidir para intentar reducirlos.

¿Qué seguimiento se le hace a los pacientes?

Todos estos pacientes son considerados emergencias médicas.

Como son pacientes graves, suelen ingresar en UCI o una estancia similar de cuidados intermedios por decirlo así.

Van a quedar bajo la tutela de los respectivos médicos, en unos ingresos que serán más o menos largos, en función de cómo evolucionen y tras el alta, se les hace un seguimiento bastante cercano.

Sí que es cierto, que es casi tan importante el seguimiento que se le hace, como que el paciente cumpla y que se cuide, tanto antes de tener la enfermedad, cobrando importancia las medidas de salud pública destinadas a la prevención primaria, como de cara a intentar no volver a sufrir patologías similares en el futuro.

 

Pablo Dono

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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