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Álex Otero: “Los jugadores llegaron en un buen estado de forma al play-off”

Rodri Veiga, Yago Iglesias y Álex Otero en Balaídos tras el partido en que se logró el ascenso a Segunda B.

Tras el primer partido del play-off de ascenso a Segunda B que acabó venciendo la SD Compostela, hubo voces que alertaron de un posible mal estado físico de los jugadores del Compos. Si bien el segundo partido contra el Ourense CF despejó todas las dudas que pudiese haber en ese sentido, quisimos hablar con el responsable de la parcela física del conjunto compostelano, para conocer de primera mano el trabajo realizado durante las 6 semanas de preparación que tuvo el equipo, antes de la disputa del citado play-off.

Lo que parece quedar claro es que en el primer partido contra el Barco, el Compostela supo gestionar de manera inteligente un resultado muy favorable, para poner toda la carne en el asador en una dura final contra un gran rival como el Ourense CF.

¿En qué estado físico llegan los jugadores después del confinamiento?

En un estado sorprendente para bien. Si bien es cierto que durante el confinamiento hubo mucho trabajo y controlado. Nadie podía decir que él lo hacía pero no lo hacía, y eso se reflejó cuando llegaron a las instalaciones y el doctor con la toma de pliegues, demostraron que habían hecho un muy, muy, muy buen trabajo.

¿Hubo una gran responsabilidad por parte de los jugadores?

Responsabilidad y compromiso, sobre todo compromiso, porque la situación no era fácil. Desde el primer momento nosotros sabemos que tenemos que competir, la gente lo asumió y se puso a trabajar. No hubo reproches, no hubo quejas, no, simplemente lo hacían, trabajaban, sabían que era importante hacerlo bien porque iba a ser un beneficio para el colectivo al fin y al cabo, y ahí está el resultado.

Vosotros trabajáis sin buscar picos de forma, porque la temporada es larga, y preferís mantener un nivel de forma similar durante todo el año. Pero esta vez trabajábais para un objetivo muy concreto en una fecha muy determinada. ¿Varió vuestra forma de trabajar?

No es que variara, es que nos tuvimos que adaptar. Al final nosotros la parte más importante del trabajo físico analítico la hicimos en el confinamiento, porque sólo podíamos hacer eso, el jugador sólo podía trabajar niveles de fuerza, en 3 o 4 sesiones por semana, y después el trabajo físico analítico de resistencia se hacía 5 días por semana. Trabajo de carrera estipulado y contado.

Nosotros con ese trabajo creíamos que nos iba a ser suficiente para poder entrenar desde el primer día “de verdad”. Nosotros lo que buscábamos es que ese jugador después de 3 meses tuviese la suficiente frescura y determinación con el balón, que es nuestra seña de identidad. El modelo de juego o el estilo de juego de los equipos de Yago Iglesias, necesitamos ser muy rápidos con el balón, tener unas buenas movilidades, que el balón vaya rápido de un lado al otro, y eso es lo que nos identifica. Entonces nosotros tenemos que conseguir eso pronto.

No es fácil que después de 3 meses sin tocar balón, se pueda conseguir. Entonces nosotros planificamos en el sentido de, físicamente el jugador tiene que llegar en unas condiciones aceptables o mejor que aceptables, para que nosotros tengamos tiempo para que el modelo de juego o lo que representa el equipo se realice en los entrenamientos. En todos los entrenamientos que hicimos, nunca hubo una parte de físico analítico. Hubo circuitos preventivos, pero no hubo parte de físico analítico sólo a correr. No la hubo en estas seis semanas.

El primer día hicimos 5 minutos de carrera al final y hubo un día en la semana 4 que hubo interválicos. Simplemente esos dos días. El resto de días fue fútbol.

¿Tardaron mucho los jugadores en volver a sentir el balón como lo sentían antes del confinamiento?

Hasta finales de la segunda semana o tercera semana, se le veía al jugador que le costaba mucho. Le costaba mucho porque no tenía precisión en los pases, la fuerza de golpeo no era la adecuada y cuando queríamos aumentar distancias, porque nosotros partimos de juegos reducidos, espacios reducidos, para que el jugador no tuviera carreras muy largas y muy explosivas, siempre controlando ese aspectos de los espacios.

Una vez que ya se fue un poquito a espacios grandes, se le notaba un poquito más. Las distancias no eran las correctas, no se manejaba el tiempo con balón, la precisión en los pases en media-larga distancia no era la correcta. Todo porque al final es mucho tiempo sin que el jugador sienta el contacto con el balón.

Hubo que adaptar cosas para que el jugador se sintiera cómodo, sobre todo que las sensaciones con el balón fueran cada vez a mejor.

El trabajo preventivo tendría mucha importancia

Si. Nosotros no es que hipotecáramos la primera media hora de cada sesión durante las 4 o 5 primeras semanas, sino que era un beneficio a largo plazo. Al final durante todas estas semanas tuvimos un problema con Brais que fue a nivel articular no muscular, y después las pequeñas cosas que puede haber en cualquier pretemporada. Alguna sobrecarga, alguna molestia.

Bien es cierto que se nos lesionaron un juvenil, Cristian, y un jugador del filial, Antón, pero el resto no tuvo ningún problema. Las veces que la gente no entrenó fue por precaución. Sabíamos que teníamos tiempo y que no íbamos a ganar nada con esas pequeñas molestias, que siguiera entrenando y que tuviera exigencia física.

Los preventivos eran algo innegociable en todas las sesiones.

Durante la temporada aguantásteis con una plantilla corta con muy pocas lesiones y seguísteis con esa tónica en este postconfinamiento

Nosotros el miedo que teníamos es que si un jugador a estas alturas sufría una lesión, lo íbamos a perder para el play-off. Porque al final una microrotura o cualquier lesión muscular, nadie te va a salvar de 2, 3 o 4 semanas, más lo que tiene que ponerse a punto el jugador. Entonces era perder a un jugador.

Por eso te digo que la incidencia de los preventivos, el usar esa primera media hora de trabajo en realizar esos ejercicios lo creíamos muy importante.

Y después lo que te comentaba antes de los espacios. Evitamos esfuerzos grandes durante la primera semana, acciones explosivas, que hubiera sprints, hasta la mitad de la segunda semana no empezamos a hacer finalizaciones y golpeos fuertes y empezamos a finalizar desde del punto de penalti. Y después la tercera semana ya fuimos aumentando un poquito más la distancia, no jugábamos partidos de forma regular porque sabíamos que riesgo conllevaba, ni partidos reducidos.

Lo fuimos controlando con mucho cuidado. Para el jugador era fastidiado porque te pedían jugar los últimos minutos del entrenamiento. Aunque al final lo podían llegar a entender. Era perder más de lo que íbamos a ganar.

¿En qué estado de forma llegaron los jugadores al play-off?

Bajo mi punto de vista llegaron en buen estado al play-off. Lo que pasa es que hubo bastantes críticas en el primer partido contra el Barco, que se decía que los jugadores físicamente no estaban bien. Hay que analizar un poquito cómo es el partido y cómo era el ambiente. La climatología, el lugar, que hacía 4 meses que no competía nadie. Esas son cosas que nosotros no podemos controlar

Si a mi me toca un partido en el que a las 7 de la tarde había 31ºC en el campo, pues es muy complicado. Después de 4 meses sin competir, que tú no sabes a qué ritmo te vas a encontrar, que siempre jugaste contra tus compañeros, que los ves entrenar y dices “tienen muy buen ritmo”, son muy capaces. Pero no sabes cómo están el resto de equipos, cual es su nivel.

Te pones 2-0 en el marcador a los 20 primeros minutos, ¿aprietas?, no, para la semana hay un partido más, el más importante.

¿Qué hace el otro equipo? ¿se deja ir?, no, tiene que apretar si no te vas para casa. Entrenas 6 semanas para jugar un partido y te vas. Es normal que ellos aprieten, tu contemporizas más, pero yo no creo que el equipo haya llegado mal físicamente al play-off, y bien que lo demostró este sábado pasado que los jugadores para nada les notabas que físicamente no fueran capaces de aguantar todo lo que aguantaron.

Álex Otero con Bicho y Sergio Pereira en un entrenamiento de la SD Compostela

Vosotros contra el Barco manejásteis otros registros. Buscásteis en largo a Primo o os juntábais para robar y salir a la contra

Al final el jugador se adapta en el partido, está claro. Que el Barco te sacara el balón o te diera la impresión de que te sacó el balón, vale, pero si tú te paras a mirar el número de ocasiones que tuvo uno y otro equipo, al final si tú te paras a mirar en la segunda parte que es cuando más diferencia pudo haber de que el Compostela tenía menos balón que el Barco, al final tú cuentas las ocasiones que tuvo el Compostela y las que tuvo el Barco y yo creo que nosotros ganamos por bastante.

Al estar apretando en tres cuartos, y dar la sensación de que le quitó el balón al Compostela, puede ser, pero si después nos vamos a ver las ocasiones o cómo fue el partido, puedes sacar otra lectura. Es normal que ellos se pusieran a colgar balones, que empezaran a apretar, que vayan un poquito más encima tuya.

Una cosa es el control del balón y otra el control del partido

El Compostela a lo largo de estos años mejoró una barbaridad a nivel de juego, porque podemos ver que no es el estilo del Compostela estar más replegado y salidas a la contra, pero a lo largo de la temporada pudimos ver que el Compostela ese estilo de juego lo dominaba. Porque hubo muchos goles que se marcaban a la contra. En San Lázaro cuando te estaban apretando, cuando el marcador iba un poquito más justo, nosotros fuimos capaces de poder generar ese juego, sabiendo los jugadores que tenemos.

Jugadores como Brais, Miki, Hugo, Gabri, Primo, que son buenos al espacio, a correr, pues también podemos generar mucho daño ahí, y lo aprovechamos.

¿Qué supuso para el cuerpo técnico el ascenso después de estos cuatro años de trabajo?

Yo lo reflejé en una historia de instagram. Son un total de 933 horas de entrenamiento, ese es un buen resumen en 4 años que llevamos buscando este objetivo. Al final la gente se puede quedar con el sábado, que pudimos conseguir el ascenso, pero lo que llevamos vivido, lo que llevamos trabajado, y sólo nos quedamos con las horas de entrenamiento, pero hay que contar las horas de casa. Las horas que echan Rodri y el mister preparando vídeos, haciendo charlas, la planificación que hacemos de las pretemporadas, a lo largo de la temporada los problemas que van surgiendo. Al final mucho trabajo, mucho desgaste y el objetivo se cumplió, sí, pero fueron cuatro años duros en los que hay alegrías, pero que también hay momentos difíciles por decirlo de alguna forma.

Yo hablaba con Yago siempre, y él me decía: “hay que cerrar el círculo”, y fuimos capaces de cerrarlo.

Álex Otero en un entrenamiento de la SD Compostela en San Lázaro II

La gente sólo ve el partido, no el trabajo que hay detrás

Ese es el problema. La gente que está metida en este mundo y a veces entrenamos a las 9 de la noche, lloviendo, haciendo frío, no ven eso, piensan que nosotros salimos allí 90 minutos el domingo y no hay más trabajo. O piensan que vamos a la hora del entrenamiento, llegamos allí, entrenamos una hora y después nos olvidamos. Las cosas no son así.

A Yago le agradezco mucho que no me haga olvidar de dónde venimos. Al final él viene del Ribeira, del Santiago, nos juntamos en Noia, entrenar a las 9 menos cuarto de la noche, al lado del río, con el frío que hace, lloviendo, llegar a tu casa a las 12 de la noche, tienes que cenar sólo porque tu familia ya está durmiendo. No nos podemos olvidar nunca de dónde venimos, ni quién somos y esto refuerza más lo que pudimos conseguir.

No me puedo olvidar, y sé que Yago no lo hace tampoco, de estos 4 años, de toda la gente que pasó. El primer año hicimos un equipo como se pudo, después de un Compostela que venía de descender, con gente cobrando sueldos altos. Por decirlo de alguna forma, se vuelve todo más humilde, los jugadores que llamas pensaban que era lo anterior y no era así, todo el mundo te decía que no y la gente que vino, comprometidísima y sacamos el año hacia delante.

El siguiente año ya pudimos hacer un poquito más de cosas, y pudimos ganar la liga. Ya viste el play-off, el día de la remontada con el Terrassa, el día del Salmantino juntar 8000 personas en San Lázaro. El año pasado también fue un golpe duro con el play-off, quedando eliminados en la última jugada del partido.

Este año nos volvemos a reinventar, traemos gente un poco más contrastada, podemos ascender y ahora ya todo el mundo quiere venir al Compostela.

¿Nos olvidamos de todas esa gente que llamamos y nos decía que no venía al Compostela a Tercera y por ese dinero? Esa misma gente te puede llamar de vuelta, porque el Compostela es la leche, viendo todos los equipos que hay en Galicia y cómo puede ser esta Segunda B.

Pues es una reflexión que toda la gente debería de hacer también.

Si Antas falla el penalti, y el equipo no asciende, el trabajo realizado es el mismo, independientemente del resultado

Exactamente igual. ¿Qué diferencia hay?, que por una vez en nuestra vida la moneda cayó de cara, ¡ya era hora!, porque son 4 años de cosas muy buenas, como ganar la liga, remontar contra el Terrassa, ahora ascender, pero no podemos olvidarnos de todas las malas.

El primer año fue muy duro. Muchas críticas a Yago, éramos los que veníamos de descender al Noia, ¿qué hacemos en el Compostela?, quedamos eliminados contra el Salmantino, la ciudad volcada y por un gol te quedas fuera. El año pasado te marcan gol en el último minuto. De eso todo no hay que olvidarse

Ahora todo es bonito y Yago Iglesias es el mejor entrenador que podía tener el Compostela y el mejor entrenador que hay en Galicia. Pero de todas las críticas hacia Yago, ¿ya no nos acordamos ninguno?. Ahora le damos abrazos, le pasamos la mano por encima. No, aquí en las buenas y en las malas. Ya te digo, no todo fue malo, ni todo fue bueno. Hay de todo un poco, y es normal.

El análisis de la gente, de los aficionados, tiende a ser simplista, ven el partido el domingo y tenéis que jugar muy bien y ganar fácil y se olvidan de lo difícil que es y del trabajo que hay detrás y que intervienen otros factores

Yo le digo al aficionado. No sólo son 90 minutos el domingo, y no sólo es una hora y media cada día de entrenamiento y después el fútbol se acabó ahí. No, yo le digo al aficionado que puede venir todos los días que quiera a ver entrenar al Compostela como hace alguna gente, y después ver todo el trabajo que hay detrás simplemente de una semana de entrenamiento. Y a partir de ahí poder opinar sobre si lo hacemos mejor o lo hacemos peor. Pero por 90 minutos no debería ser así. Es imposible que sea de otra forma, pero que la gente sepa que fuera de esos 90 minutos hay horas, horas, horas y horas dedicadas y días, días y días dedicados.

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